sábado, 11 de enero de 2014

'' La caída del eterno ''

 Desde la caía de Al-Mualim y Altaïr ( más tarde) Masyaf había sido asediadada tres veces por los Templarios , cada vez en más cantidad y con más aliados  y casi siempre conseguían entrar en la fortaleza  , pero esta vez no solo entraron , si no arrasaron con todos los Asesinos y sus maestros que habían desntro , desde jóvenes hasta viejos .Aquella batalla se había extendido por toda la aldea  y la fortaleza , donde asesinos de casi todas las partes del mundo  y Templarios se encaraban unos con otros , arrancándose las vidas a base de espada   , fuego y devastación .
Aquellos malditos bastardos templarios habían acabado con la vida de civiles , mujeres , ancianos y niños , que nada tenían que ver con los asesinos , ellos seguían su vida normal y no le hacían daño a nadie .



Cerca del portón trasero de la salida de la gran fortaleza de los asesinos se encontraba un hombre , de unos veinticinco años de edad  , el cual estaba  mirando al cielo  , tumbado sobre el cuerpo de un templario y con una flecha clavada en su estómago y otra  en su  hombro  . Aquel mismo hombre era uno de los maestros asesinos , uno de los cuales se había dejado años de su vida en enseñanzas , siguiendo al gran maestro Altaïr , consiguiendo llegar donde  solo él había llegado  , se le podía considerar uno de los mejores después de Altaïr .
Lentamente se puso en pie , viendo como su hijo Abdel  , de apenas   siete años corría hacia él  , se arrodillaba a su lado y tiraba de su hombro , entre lágrimas , sollozos y gritos de miedo , esperando a que su padre lo siguiese hasta la salida trasera para escapar de allí  y seguir con vida .Pero su padre no podía hacer eso , tenía que acabar aquella guerra con gloria y honor , fuese como fuese . Agarró  su brazalete del brazo izquiero , donde reposaba la hoja oculta originaria de Altaïr , tras eso la puso en los brazos de  su hijo , besó su frente y le hizo una seña a uno de los asesinos  que guardaban el portó , indicándole que se lo llevase  , dándole un beso en la frente antes de que aquel asesino se llevase al crío  , diciéndole tras el beso unas palabras , para que así su hijo estuviese tranquilo y seguro.



- ¡ Abdel , escucha !   ¡ Tienes que irte con ellos , estarás a salvo ! - Dijo su padre  , sonriente , mirando ahora como aquel  recluta asesino se llevaba al muchacho con los pocos aldeanos que quedaban hacia el barco.



Tras eso se puso en pie rápidamente , mirando la hoja oculta de su brazo derecho ,  agarrando tras eso con su mano izquierda la flecha de su hombro  , arrancándola , haciendo lo mismo con la de su estómago  , dolorido por aquella acción .
Era la hora de luchar y dar la vida por su hogar , así que lentamente tomó camino hacia el portón , donde entraba un pelotón de soldados con el estandarte templario  , con aires de grandeza , al parecer la batalla estaba perdida . Aún así él no se dio por vencido , sacó la hoja oculta des brazalete y tras eso gritó , viendo como dos soldados se acercaban a él corriendo , esquivando al primero , y haciendo un rápido giró  de trescientos sesenta grados , diseccionando la yugular del segundo soldado y tras eso  la del primero ,  quedando en su posición actual . De nuevo avanzó hacia el jefe templario , notando como más soldados lo rodeaban .
Uno de  ellos le atacó por la espalda , a lo que él  actuó con más rapidez  , golpeando  su rostro con su codo , poniéndose tras otro de los  soldados  , clavando su hoja oculta en su columna , sacando  la espada de aquel soldado con otra de sus manos , diseccionando la cabeza ahora de otro de los soldados que le atacó de frente , clavando la hoja   de ambas armas en el pecho del último soldado .

Se sentía fuerte y poderoso , se veía ya con las de ganar , pero antes de que pudiese dar un paso más se encontró con el general templario de frente , el cual hundió su espada con suma rapidez en su estómago , sonriente , mirándole a los ojos mientras se encaraba con el asesino.



- ¡ Lo siento Khâlid , has perdido ! - Rió bajo el casco , sacando la espada rápidamente ,  lanzando un rápido sablazo a su cabeza , agarrando esta y alzándola ante su ejercito vitoreó.- ¡ MASYAF ES NUESTRA !

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