miércoles, 15 de enero de 2014

'' Una manera rápida de hacer el trabajo''

 Tras la muerte del primer líder de tropas templarias  , el pueblo  se había alarmado y con ellos  los soldados  , y los dos generales que  quedaban , ambos asustados por lo que podría ser la sombra que acabase con su vida .
Abdel se encaminaba hacia  el sendero de la verdad y la justicia , cada vez se volvía más responsable , veía ahora con  otros ojos a la hermandad de asesino , a su causa . Su trabajo no era el de asesinar o darle fama al credo o así mismo , su trabajo era proteger  a los inocentes y acabar con los tiranos , con aquellas personas que atentaban contra la vida del ser humano  y lo esclavizaban y moldeaban a su forma para conseguir sus propósitos más queridos .


Abdel se posó frente al edificio y tocó varias veces la puerta , asegurándose que en aquel callejón nadie lo observaba , notando la lluvia calar su traje y su piel , erizando la misma por el frío. Lentamente golpeó la puerta tres veces , observando como uno de los asesinos que defendían la casa  miraba a través de un pequeño mirador deslizante de madera. Abrió la puerta lentamente y lo dejó pasar , echando un pequeño candado tras eso  , quedando al lado de la puerta mientras alzaba la voz .


- ¡ Yuzuf te espera , novicio ! -Dijo sonriente , mirándolo bajo su capucha.



Abdel no atendió a sus palabras , solo cruzó la sala y se puso de nuevo frente a la barra , dejando el bote de sangre y el collar del templario  , mirándolo a los ojos , mientras esperaba una buena respuesta de su amigo.


- ¡ Ya has llegado  ! - dijo con sarcasmo , mirándole a los ojos .- Lo has hecho bien , no te voy a mentir , gracias a ti los demás  generales templarios  no se  atreven a salir de la ciudad y se arrinconan en sus cuarteles  del este - Yuzuf  agarró el bote con la sangre y el collar y se lo dio a uno de los mensajeros  , el cual guardó aquellos objetos y escaló por la pared  , dirigiéndose a la fortaleza.- ¡ Descansa , te lo has ganado !


- ¡ Gracias !-Dijo Abdel sin mostrar sonrisa alguna.


Lo que quedaba de noche se la pasó sentado al lado del fuego , calentándose con este , descansando sobre uno de los colchones de heno del lugar , con los ojos cerrados y deseando que llegase  el día siguiente para encargarse del siguiente , el cual tenía un contacto directo con el asaltante de Masyaf y el asesino de su padre.


El día no tardó demasiado en llegar . Abdel descansaba sobre aquel colchón , ya con el ropaje seco  y sus armas limpias , por uno de los que allí se encargaban de la comodidad de los asesinos , un chaval de apenas dieciséis años que ayudaba en lo que podía , que no era poco.


- ¡ Arriba , vamos ! - Dijo  Yuzuf  , golpeando el pie del joven  , poniéndose tras la barra.- Debes darte prisa , no tenemos demasiado tiempo , antes de que Gabriel Montlenc  siga ajusticiando a civiles inocentes .. ¡ Despierta y corre ! - Cogió las armas del asesino y las lanzó con rapidez sobre él . Este se levantó rápidamente y se colocó sus armas , subiendo escaleras arriba para  dirigirse a la plaza  del pueblo , por la cual se escuchaba un jaleó y unos gritos de miedo y muchos de ánimo , a los que apoyaban a los templarios.
Abdel comenzó a saltar de casa en casa , mirando a todos  los civiles que corrían calle abajo , reuniéndose en una gran piña ,  la cual miraban espectantes  a los postes que había en mitad de la plaza , en los cuales estaban atados dos  campesinos , los cuales habían sido degollados  , y en el medio  una mujer , una chica joven , la cual lloraba de miedo y dolor .


- ¿ Os parece normal esto ? ¿ Os parece normal asesinar a los que os protegen y os guardan vuestras vidas? - Dijo sonriente el general , paseando alrededor de los postes , mirando los cuerpos atados a estos.- Nosotros no queremos haceros daño , al contrario , solo queremos que reine la paz y que no haya problemas , pero si esa es vuestra forma de agradecernos  lo que hacemos , no nos queda otra que daros lo que os merecéis..- Aquel joven tan alto y de rostro tan cuidado y perilla oscura sonrió , alzando ambos brazos  y tras eso extendiendo uno de los mismos , viendo como uno de sus  soldados le extendían una daga  con la hoja algo doblada hacia dentro y la empuñadura de un  tono dorado  , la cual llevaba las insignias de su nombre y el título por el que le conocían , el ajusticiador . Sí , era famoso por darle sentencia a todo  aquel que no siguiese sus órdenes o sus normas .- ¡ Yo , Gabriel el ajusticiador , te daré sentencia !



Abdel , mientras tanto observaba  tras una de las casetas de madera de aquel edificio , cerrando los puños  ,  en señal de ira .Rápidamente se dirigió hacia el borde el edificio y se dejó caer , mezclándose entre la muchedumbre , acercándose lentamente hacia su  objetivo  , apartando a varios  aldeanos , saliendo ente los mismos  , exponiéndose ante los soldados , los cuales le señalaron y gritaron un ''asesino'' y un ''atrapadlo''.

Ambos corrieron hacia él  , con sus espadas alzadas ,  esperando a poder atraparlo y llevarlo a ajusticiar  junto a la mujer .Rápidamente Abdel accionó su hoja oculta y lanzó su brazo izquierdo contra el primero , cortando su garganta limpiamente , dejándolo en el suelo arrodillado , mientras al siguiente le esquivaba y agarraba una de sus dagas , lanzando la misma hacia las espaldas del soldado , el cual cayó al suelo entre gritos de dolor.


- ¡ NOOO ! -Gabriel lo miró con rabia y miedo en sus ojos , echando a correr rápidamente , dejando   a la mujer atada al poste mientras echaba a correr calle arriba , a toda velocidad y con dificultades respiratorias  , notando el cansancio debido al esfuerzo de subir la cuesta . A pesar de ser joven , parecía un anciano mimado .
Abdel escaló sobre un carro de madera , lleno de cajas  , agarrándose a un cartel de taberna , subiendo sobre éste rápidamente quedando sobre un tejado , fuera de su alcance visual .
Al darse cuenta el templario que el asesino no le seguía se giró entre jadeos , tosiendo varias veces y tras eso riendo , comenzando a caminar con dificultades  calle abajo .-Tanto para que al final huya , como todos , me teme ..-Sonrió entre gotas de sudor , agarrando su daga con fuerza  , emprendiendo el camino.


Abdel sonrió al ver su confianza ,  siguiéndolo hasta el atajo del callejón , saltando  sobre él desde el tejado justo cuando entraba , cargando su hoja oculta , la cual accionó en el aire ,  cargándola sobre su cuello , dándole un minuto de vida para lo que él necesitaba.


- ¡ Y ahora dime  , templario ! ¿ Dónde está el que queda? -Dijo sobre él , con seriedad  , mirándole a los ojos .


Entre jadeos de  dolor y tragos de sangre el templario rió y lo miró , negando como mayormente pudo.- Me..me resulta interesante que..que llaméis justicia a-a-a lo que hacéis..-rió mostrando la sangre bajando por sus labios y la comisuras de los mismos negando.- Os hemos cogido..¡ Estáis acaba...-el tempplario abrió los ojos antes de decir nada  , dejándose caer en las manos del asesino.


- ¡ Que el camino que guíe tus pasos te lleve hasta el más cruel de tus destinos ! - Cerró los ojos del templario tras eso agarró su daga , guardándola  en su cinto , tras eso rellenó el frasco de cristal y colocó el corcho , guardándolo tras eso , escalando ahora por la pared más cercana , dejando que los soldados descubriesen su cuerpo , dirigiéndose ahora hacia la morada de Yuzuf.




Continuará~




1 comentario:

  1. Esta entrada y la anterior magnificas *-* ya te he dicho millones de veces que adoro tu forma de escribir amore

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